Elecciones: Los liberales siguen subiendo, los conservadores bajando, y el NDP se queda rezagado

A dos semanas de campaña electoral, Canadá continúa lidiando con la guerra arancelaria y anexionista que ha lanzado Donald Trump

POR OSCAR VIGIL / TORONTO /

Apenas estamos en la segunda semana de la campaña electoral federal que el 28 de abril definirá el partido que gobernará el país durante los próximos cuatro años, pero la sensación en el ambiente es que ha pasado muchísimo más tiempo. Esto es sin duda debido a la intensidad política que vive Canadá en estos momentos.

Por un lado están las elecciones federales, 37 días de intensa campaña electoral para convencer a los votantes qué partido es el que mas le conviene al país, mientras simultáneamente los principales líderes canadienses, y la ciudadanía en general, buscan cómo defenderse de los ataques arancelarios y anexionistas del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

A nivel electoral, la ventaja de mas de 20 puntos que a finales del año pasado ostentaba el Partido Conservador sobre el Partido Liberal en la preferencia de los votantes ha desaparecido, y por el contrario, la brecha se va ampliando cada día mas a favor de los liberales.

Los analistas dicen que la ventaja liberal se está dando a expensas del NDP, quien ha caído casi 15 puntos desde que el ex Primer Ministro Justin Trudeau renunció a la magistratura y en su lugar fue elegido Mark Carney como líder del actual partido en el gobierno. La realidad es que de los 24 diputados que en la reciente legislatura tenía el NDP, si las elecciones se realizaran hoy, únicamente obtendría 5. Eso brinda una fotografía perfecta de cómo están cambiando las cosas.

Según el consolidado de las últimas encuestas realizadas en el país, en estos momentos el Partido Liberal tiene una preferencia electoral de 42%, el Partido Conservador de 38%, el NDP 9%, el Bloque Quebequense de 6% y el Partido Verde de 2%.

Estos porcentajes, traducidos en números de diputados, le darían al Partido Liberal 187 asientos, lo que implicaría que obtendría un gobierno de mayoría, para el cual únicamente son necesarios 172 asientos. El Partido Conservador obtendría 129 asientos, el Bloque Quebequense 21, el NDP 5 y el Partido Verde 1. Un cambio total en comparación con la última legislatura.

La campaña electoral está en pleno auge, con los líderes de los principales partidos políticos recorriendo todo el país, y los candidatos locales haciendo lo propio en sus distritos electorales. Así, la lucha por ganar la voluntad de los votantes se libra en todo el terreno, presentando las propuestas programáticas de cada partido político en las diversas áreas de la vida nacional, pero también con la mira puesta en las acciones que en materia comercial y anexionista está impulsando desde su toma de posesión el presidente Trump.

Y aquí está uno de los problemas del candidato del Partido Conservador, Pierre Poilievre, según diversas fuentes de su propio partido político, quienes lo critican por no tomar acción en contra de las amenazas del presidente estadounidense. Esta inacción, al parecer, está generando serias divisiones al interior del partido político, ya que muchos consideran que es una de las causas que está a la base de la perdida de apoyo en el electorado.

Por su parte, el líder del Partido Liberal, y quien continúa fungiendo como Primer Ministro durante el tiempo que duren las elecciones, ha tomado una posición firme, tal y como lo definen analistas internacionales, con un riesgo calculado que pocos líderes mundiales están asumiendo.

Desde que Mark Carney asumió como primer ministro de Canadá, ha emitido severas advertencias sobre las amenazas del presidente Trump en materia comercial y la conversión de Canadá en el estado número 51, que han roto la relación entre ambos aliados.

“Está claro que Estados Unidos ya no es un socio confiable”, declaró, agregando que “No habrá vuelta atrás”.

El viernes de la semana pasada Carney y Trump conversaron y la conversación transcurrió sorprendentemente con civilidad. “Fue una llamada muy productiva; coincidimos en muchas cosas”, escribió Trump en su sitio web Truth Social.

Trump fue más allá y elogió a Canadá en sus comentarios ese mismo día en la Casa Blanca, señalando que muchos países se habían aprovechado de Estados Unidos, “y no me refiero a Canadá”, y añadió que “vamos a terminar teniendo una muy buena relación con Canadá”.

La oficina del Primer Ministro dijo que Carney y Trump mantuvieron una “conversación muy constructiva” y que los líderes acordaron comenzar a negociar una nueva relación económica y de seguridad tras las elecciones del 28 de abril en Canadá.

De todos los líderes mundiales que se enfrentan a la reescritura del sistema comercial global por parte de Trump, Carney y su predecesor, Justin Trudeau, han adoptado la postura más dura con el presidente. Canadá ha respondido con sus propios aranceles, ha redoblado sus relaciones con otros aliados y ha criticado abiertamente a la Casa Blanca.

La postura dura, a la que la mayoría de los países han renunciado con la esperanza de lograr un mejor acuerdo con Trump, se enfrenta ahora a su prueba más crucial, ya que Carney comienza a negociar directamente con el presidente. Trump acaba de anunciar aranceles del 25% sobre automóviles y autopartes fabricados en Canadá, y vienen nuevos paquetes de aranceles sobre gran parte de los productos importados a Estados Unidos.

Habrá que esperar qué sucede, pero por el momento, todo indica que la defensa de la soberanía canadiense por parte del primer ministro Mark Carney, así como también la puesta en firme en la guerra arancelaria, es lo que los canadienses quieren y por lo cual están favoreciendo a los liberales.